El programa Ramón y Cajal incorpora en su convocatoria de 2026 novedades que van más allá de lo cosmético: un proceso de selección con entrevista ante comisiones técnicas de la Agencia Estatal de Investigación y financiación de un proyecto propio durante cinco años, con dotación suficiente para contratar al menos a una persona predoctoral durante cuatro.
El plazo previsto va del 10 de noviembre al 10 de diciembre de 2026, con cierre a las 14:00 hora peninsular.
Por qué la entrevista lo cambia todo
Hasta ahora, una solicitud Ramón y Cajal se ganaba o se perdía sobre el papel: currículum, indicadores y memoria. Con entrevista entra en juego una habilidad que la carrera académica no entrena especialmente bien: defender un proyecto en voz alta, ante gente que no es de tu especialidad, en poco tiempo y bajo preguntas incómodas.
Esto tiene una consecuencia práctica inmediata. Si tu plan era escribir la memoria en noviembre y olvidarte, ya no sirve. Hay que reservar tiempo para preparar la defensa y conviene ensayarla con público real: el grupo, un seminario interno, alguien de otra área que te pare cada vez que uses jerga.
También cambia lo que conviene escribir. Una memoria que se defiende en persona debe tener una idea central que puedas enunciar en una frase, porque esa frase es la que vas a repetir en la entrevista y la que los evaluadores van a recordar cuando deliberen.
El proyecto propio sube la exigencia
Que la ayuda financie un proyecto de investigación propio durante cinco años, con un contrato predoctoral asociado, es una mejora sustancial de las condiciones. Pero también sube el listón: ya no basta con acreditar una buena trayectoria, hay que presentar un programa de investigación creíble y liderado por ti.
Eso implica cosas concretas en la memoria. Un objetivo científico que no sea la continuación evidente de lo que hacías en tu antiguo laboratorio. Un plan de cinco años con estructura, no una lista de temas. Y una justificación honesta de por qué el centro de acogida que has elegido es el sitio adecuado, en términos de infraestructura y de masa crítica.
Si vas a dirigir a una persona predoctoral durante cuatro años, además, tiene sentido que la memoria diga qué haría esa persona. Es una pregunta natural en una entrevista y llegar sin respuesta se nota.
Qué hacer entre ahora y noviembre
Agosto y septiembre: el centro de acogida. Es lo que más tarda y lo que más condiciona. Necesitas el compromiso de un centro y conversaciones reales sobre encaje, espacio y recursos. En agosto media España está de vacaciones, así que escribe los correos antes de que empiece.
Octubre: la memoria. Con la idea central definida en una frase antes de empezar a escribir, no después.
Principios de noviembre: la defensa. Ensayos, preguntas hostiles, cronómetro. Trátalo como una defensa de tesis, no como una charla.
Del 10 de noviembre en adelante: presentar pronto. El cierre es a las 14:00 y la sede electrónica se satura.
Antes de dar nada por hecho
Las novedades y las fechas de esta entrada proceden de los anuncios de la AEI sobre la convocatoria 2026, no del texto definitivo de las bases. El formato exacto de la entrevista, los criterios de puntuación y la dotación concreta del proyecto se conocerán cuando se publique la convocatoria.
Consulta el espacio web del programa Ramón y Cajal 2026 en la AEI y verifica ahí cada dato antes de organizar tu calendario en torno a él.